El Santo Rosario - Misterios Gozosos



En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria .

Invocación al Espíritu Santo.

Credo, Padre Nuestro, 3 Ave María(s) — (por la fe, la esperanza, la caridad),

Gloria.

Nos reconocemos pecadores y rogamos la misericordia de Dios con el Kyrie Eleison

 

Intenciones…

Pedimos por nuestras necesidades físicas y espirituales… por nuestras familias y por nuestros amigos… Pedimos por las situaciones que vemos a nuestro alrededor, en nuestra comunidad, en nuestro país, ¡en nuestro mundo!… Pedimos por los niños no nacidos… por la juventud… por los pecados contra la institución de la familia… Pedimos por nuestros gobernantes y nuestros líderes políticos y religiosos… Pedimos por la conversión de los pecadores… por las almas del purgatorio… Pedimos por nuestros sacerdotes… por el Santo Padre… por nuestra Iglesia… y por el surgimiento de nuevas vocaciones religiosas… Pedimos por salud en la enfermedad… por fortaleza en las pruebas… por perseverancia en la oración… En fin, presentamos todas nuestras intenciones personales y las de todas esas personas que siempre nos piden oración… y a todas respondemos, ¡te lo pedimos, Señor, y te damos gracias!, con la seguridad de que la petición ya está en las manos de Dios… También ofrecemos nuestra oración en reparación por todas las ofensas que a diario reciben los Corazones de Jesús y María… por los ultrajes, los desprecios y las humillaciones contra el Santísimo Sacramento… por la falta de fe en Su Presencia real en la Eucaristía… Nosotros ofrecemos nuestro Rosario en acción de gracias por todas las oraciones escuchadas y todas las gracias y bendiciones que recibimos cada día…



1º Misterio
El Anuciación
1º Misterio

Dulce Madre María, meditando el misterio de la Anunciación, cuando el ángel Gabriel se te apareció con las noticias de que fueras a ser la Madre de Dios, dirijiendose a ti con el sublime saludo, "Dios te salve, llena eres de gracia es el Señor! contigo! "y tú humildemente te sometiste a la voluntad del Padre. respondiendo: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".

(Cómo enamora la escena de la Anunciación. —María —¡cuántas veces lo hemos meditado!— está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al hablar con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! San Josemaría, Surco, 481)

Ruego humildemente:

Padre Nuestro, 10 Ave María(s), 1 Gloria.

¡oh Madre bendita, infunde en nuestros corazones un poquito de la gracia de tu humildad recibe a tus pies mi pequeño ramo de rosas!

2º Misterio
La Visitación
2º Misterio

Dulce Madre María, meditando en el misterio de la Visitación, cuando, sobre tu visita a tu santa prima Isabel, ella te saludó con la expresión profética: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre!" y tú respondisteis con el Cantar de los Cantares, el Magnificat,

Ruego humildemente:

Padre Nuestro, 10 Ave María(s), 1 Gloria.

¡oh Madre bendita, infunde en nuestros corazones un poquito de la gracia de tu humildad recibe a tus pies mi pequeño ramo de rosas!

3º Misterio

La Natividad de Nuestro Señor
3º Misterio

Dulce Madre María, meditando en el misterio de la Natividad de Nuestro Señor, cuando tu tiempo se terminó, tú lo trajiste a luz, oh santa Virgen, al Redentor del mundo en un establo en Belén, en donde los coros de ángeles llenaron los cielos con su exultante canción de alabanza - "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad"

Ruego humildemente:

Padre Nuestro, 10 Ave María(s), 1 Gloria.

¡oh Madre bendita, infunde en nuestros corazones un poquito de la gracia de tu humildad recibe a tus pies mi pequeño ramo de rosas!

4º Misterio

La Presentación
4º Misterio

Dulce Madre María, meditando el misterio de la Presentación, cuando, en obediencia a la ley de Moisés, tú presentaste a tu Hijo en el templo, donde las primeras gotas de su sangre preciosa fue derramada, y donde el santo profeta Simeón, teniendo del Niño en sus brazos, dio gracias a Dios por permitirle que sus ojos vieran al Salvador.

Ruego humildemente:

Padre Nuestro, 10 Ave María(s), 1 Gloria.

¡oh Madre bendita, infunde en nuestros corazones un poquito de la gracia de tu humildad recibe a tus pies mi pequeño ramo de rosas!

5º Misterio

El Hallazgo del Niño Jesús en el Templo
5º Misterio

Dulce Madre María, meditando el misterio cuando el Niño Jesús es encontrado en el Templo, después de que, habiéndole buscado con dolor durante tres días, tu corazón se alegró al encontrarle en el templo hablando con los doctores de la ley, y cuando, sobre tu petición, él regresó a su casa obediente contigo,

Ruego humildemente:

Padre Nuestro, 10 Ave María(s), 1 Gloria.

¡oh Madre bendita, infunde en nuestros corazones un poquito de la gracia de tu humildad recibe a tus pies mi pequeño ramo de rosas!

PADRE NUESTRO 

Jesús nos enseñó a rezar: (Mateo 6, 5-15)

Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino; 
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo. 
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, 
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden; 
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal. 
Amen.

AVE MARIA

Dios te salve María, 
llena eres de gracia 
El Señor es contigo, 
bendita tu eres entre todas las mujeres, 
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María Madre de Dios, 
ruega por nosotros pecadores, 
ahora y en la hora de nuestra muerte, 
Amén.

El Ave María es el saludo del Ángel (primera parte) y también el saludo de la Iglesia (segunda parte) a la Virgen Santísima. Es una oración de amor, confianza y petición a la Madre de Dios y Madre Nuestra.

GLORIA

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

CREDO

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

VEN, ESPÍRITU CREADOR

Ven, Espíritu Creador, 
visita las almas de tus fieles 
y llena de la divina gracia los corazones, 
que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consolador, 
don de Dios Altísimo, 
fuente viva, fuego, caridad 
y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones; 
Tu, el dedo de la mano de Dios; 
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. 
Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones; 
y, con tu perpetuo auxilio, 
fortalece nuestra débil carne. 
Aleja de nosotros al enemigo, 
danos pronto la paz, 
sé Tú mismo nuestro guía, 
y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. 
Por Ti conozcamos al Padre, 
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos, 
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre, 
y al Hijo que resucitó, 
y al Espíritu Consolador, 
por los siglos infinitos. Amén.


V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos.
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. 
R. Amén.